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Efectos secundarios de la quimioterapia: qué son y cómo afrontarlos

La quimioterapia trata eficazmente muchos tipos de cáncer pero, al igual que otros tratamientos, suele provocar efectos secundarios. Los efectos secundarios de la quimioterapia, al igual que los de la radioterapia y los tratamientos hormonales, difieren de una persona a otra y dependen del tipo de cáncer, la localización, los fármacos utilizados, la dosis tomada y el estado general de salud de la persona. La quimioterapia actúa sobre las células activas, es decir, las que crecen y se dividen en más células del mismo tipo. Las células cancerosas son activas, pero también lo son algunas células sanas, entre las que se incluyen, por ejemplo, las células de la sangre, la boca, el aparato digestivo y los folículos pilosos. Así pues, la quimioterapia causa efectos secundarios precisamente porque daña estas células sanas.

En concreto, los efectos más comunes de la quimioterapia son los siguientes

  • Fatiga;
  • Caída del cabello;
  • Fácil aparición de hematomas y hemorragias;
  • Infecciones;
  • Anemia (recuento bajo de glóbulos rojos);
  • Náuseas y vómitos;
  • Estreñimiento;
  • Diarrea;
  • Cambios en el apetito;
  • Neuropatía periférica u otros problemas como entumecimiento, hormigueo o dolor;
  • Cambios de peso;
  • Cambios en la libido y otros problemas sexuales;
  • Problemas de piel y uñas;
  • Llagas en la boca y la garganta.

Obviamente, ninguna persona experimenta todos los efectos secundarios de la quimioterapia al mismo tiempo, y algunas incluso experimentan muy pocos, si es que experimentan alguno. También hay algunos efectos secundarios que la quimioterapia puede provocar a largo plazo, como daños cardíacos o nerviosos o problemas de fertilidad, pero no son muchas las personas que los experimentan.

Cuánto duran los efectos secundarios de la quimioterapia: información útil.

Aunque los efectos secundarios de la quimioterapia pueden ser desagradables, hay que hacer una evaluación coste/beneficio, es decir, hay que tener en cuenta su capacidad para eliminar las células cancerosas.

En cuanto a la duración de los efectos secundarios, muchos de ellos desaparecen con bastante rapidez una vez finalizado el tratamiento, porque las células que ya no están expuestas a la quimioterapia vuelven a dividirse con normalidad. Es el caso, por ejemplo, de la alopecia o caída del cabello. Sin embargo, algunos -llamados efectos tardíos- pueden tardar meses, o incluso años, en desaparecer por completo.

Como ya hemos dicho, la quimioterapia provoca efectos secundarios a largo plazo, que pueden aparecer a lo largo de la vida de una persona. Estos efectos secundarios pueden causar problemas en el corazón, los pulmones, los riñones o los órganos reproductores, y en algunos de estos casos el daño causado puede ser permanente.

No obstante, hay que tener en cuenta que muchos de los efectos negativos de la quimioterapia sobre el organismo pueden controlarse eficazmente con medidas sencillas. Por lo tanto, es esencial hablar claramente con el equipo de atención oncológica, que puede modificar la medicación o el programa de tratamiento y también puede sugerir formas de que el paciente reduzca el dolor o las molestias que experimenta por los efectos secundarios de la quimioterapia.